Cuando Liana Rodríguez Elizondo, una chica morena, dulce, y agradable con ojos grandes de una mezcla de azul y gris estaba bailando en el suelo de madera lustrado y oscuro en la barra de Carlos García de la Cal Fernández que se llama Amigos y Familia para la fiesta de su hermanastra, Carmelita Galván Sanz, quien tiene su cumpleaños de veintiún años esta noche clara y fresca con una luna naranja y brillante, Manuel López-Carrión Martínez, un hombre con un rasgo joven y los ojos amables, un personalidad simpático, chistoso y culto, y el pelo negro y la barba y el bigote cortos, se tocó en el hombro delgado y bronceado de Liliana en su vestido lindo de seda rosa y morada y con flores de colores varios y tipos diferentes como: tulipanes, rosas, narcisos y diente de león. Por suerte, la tarde antes de la fiesta era hermoso: un cielo azul y bien iluminado, un sol grande y amarillo brillante, una brisa suave, el olor de los naranjos en flor, y el sonido de voces bajas de la muchedumbre de los amigos de Carmelita con los pies en el césped blando y verde enfrente de la casa blanca con contraventanas negras y una puerta rojo.

Cuando Liana Rodríguez Elizondo (una chica morena, dulce, y agradable con ojos grandes de una mezcla de azul y gris) estaba bailando (en el suelo de madera lustrado y oscuro en la barra de Carlos García de la Cal Fernández que se llama Amigos y Familia para la fiesta de su hermanastra, Carmelita Galván Sanz quien tiene su cumpleaños de veintiún años esta noche clara y fresca con una luna naranja y brillante), Manuel López-Carrión Martínez (un hombre con un rasgo joven y los ojos amables, un personalidad simpático, chistoso y culto, y el pelo negro y la barba y el bigote cortos) se tocó en el hombro delgado y bronceado de Liliana, en su vestido lindo de seda rosa y morada y con flores de colores varios y tipos diferentes: tulipanes, rosas, narcisos y diente de león. Por suerte, la tarde antes de la fiesta era hermosa: un cielo azul y bien iluminado, un sol grande y amarillo brillante, una brisa suave, el olor de los naranjos en flor, y el sonido de voces bajas de la muchedumbre de los amigos de Carmelita con los pies en el césped blando y verde enfrente de la casa blanca con contraventanas negras y una puerta roja.
vaya! realmente muy bueno... y detalloso :)
sois unas putas de mierda jilipollas idiotas:)