Había pasado aproximadamente diez años desde el día en que recibí mi primer coche. Era un Corvette descapotable rosa con rayos de plata brillante en las ruedas y también tenía una radio y un teléfono celular que me gustaban mucho. Lo cuidaba muy bien a mi coche y lo lavaba con agua de la manguera del jardín y jabón de “burbuja baño” todos los días. Era un coche muy rápido: podría ir a toda velocidad de cinco millas por hora. A alguna gente, esta velocidad puede parecer despacio pero solo tenía seis años en este tiempo y era bastante rápida para mí porque solo necesitaba mi coche para cruzar la calle a la casa de mi mejor amiga.

Yo había visto el camión de un niño de unos de mis vecinos y quería mucho un coche para mí. Pensaba que un camión era demasiado grande y varonil para una niña como yo y los pregunté a mis padres para un Corvette de Matel, la empresa que hace las muñecas de Barbie. Mis padres me dijeron que necesitaba esperar un mes para mi coche porque coches eran muy caros, pero que yo obtendría para la Navidad. Estaba muy emocionada y cada tarde después de mis clases del jardín de niños, miraba la canal de televisión con las carreras de los coches. Era mi sueño ser una pilota en las carreras algún día y también ser una conductora de prueba en carretera porque parecía muy divertida en los comerciales de la tele.

Antes de la Navidad, había visto muchas veces los comerciales para evaluar la seguridad de los coches y era por estos programas que tenía mi primer accidente con mi coche. La día de la Navidad había mucha nieva afuera en la césped de mi casa y hacía muy frío y mucho viento. Me levanté a las seis en la mañana para abrir los regalos de Papá Noel pero necesité esperar para mis padres hasta las ocho. Después de un desayuno de huevos revueltos con pan tostado y bebidas de jugo de naranja, mi familia iba al salón para encontrar los regalos. Debajo del árbol, había muchos regalos en envoltura de papel del color oro. Lo primer que vi era una gran caja con un lazo rojo. Corrí para la caja y lo rasgué el papel para revelar mi coche. Inmediatamente salté en el coche, agarré la rueda motriz y pisé el pedal de gasolina. Fue solamente cinco minutos después de lo recibí cuando lo manejé y choqué contra la pared en el salón y hizo un agujero grandísimo. Mis padres no estaban rabiosos, solamente aliviados que yo estaba sana y salva y que mi hermana no fue en la coche conmigo porque ella solamente tenía dos años ese año. Después de arreglar la pared, mis padres me permitían manejar el coche afuera pero solo en frente de la casa y no en la calle.

Hoy es mi cumpleaños de dieciséis años y pienso que estoy lista para un segundo coche para explorar el mundo y embarcar en nuevas aventuras pero sin duda no para chocar otra vez.