Un día una clase de escritura con muchos estudiantes muy inteligentes y guapos estaban aprendiendo como escribir historias de terror. Llovía a cántaros con trueno y relámpago afuera, y no había mucha luz a dentro en el quinto piso del edificio. Por eso, no pudieron ver bien y estaban nerviosos porque después de la clase tuvieron que caminar a su dormitorio.

Era una noche con mucha lluvia y ruido, y, el próximo día de clase, su compañera, Jenn, no llegó. A menudo Jenn se comportaba un poco raro —le gustaba comer helado con brécol y hablaba sobre encantos y pociones— pero era muy amable. Este día nadie sabía donde está, pero nadie creía que algo mal había pasado. Después de una lección muy interesante sobre el japonés del profesor Jorge Jiménez, caminaron afuera y encontraron una mujer que llevaba un vestido largo y negro y se llamaba Liliana Puppi-Redfern. Ella sonrió para revelar su diente de oro y les dijo, “Yo sé donde está su amiga. Espero que ustedes les gusta McDonalds” pero les dijo nada más. De repente, corrió en la otra dirección hasta el bosque de Middlebury.

—¿Quién era esa mujer loca?— preguntó Joel, un chico llevado una gorra de béisbol de las medias rojas.

—No sé— dijo Liz, —pero tenemos que buscar Jenn—. Ella era una amiga buena de la estudiante perdida y se preocupaba muchísimo.

—Entonces, ¿qué hacemos?— dijo Kate con ojos de preocupación.

—A mi, no me importa Jenn— dijo Kristen, una chica pelirroja. —¿Alguien quiere ir al bar en el pueblo?

—Si, voy a ir contigo— dijo Leland, un chico alto con barba y bigote.

—¡Qué antipático!— gritó Kate y se puso rojo.

—No te preocupas, Kate. Vamos a encontrar ella—dijo Liz.

Pues, los estudiantes discutieron la situación y decidieron ir a McDonalds en aquel entonces, pero había un problema porque solo Joel tenía un coche y no eran mucho espacio a dentro. Los estudiantes tuvieron no otra alternativa, y, entonces, Joel, Kate y Liz salieron para manejar al restaurante de comida rápida deliciosa.

Por desgracia, el coche era muy viejo y el motor rotó en una calle estrecha y aislada. Era una sorpresa terrible. Los tres amigos estaban muy lejos de McDonalds y tenían mucha hambre.

—Me siento fatal. Quiero encontrar Jenn— Dijo Kate.

—Me siento fatal también— dijo Joel. —Quiero una hamburguesa.

De repente, un coche paró dando un frenazo al lado de los chicos y Leland soltó a la vista. Los estudiantes sintieron un gran alivio hasta que vieron que llevaba una toga de Karate y parecía muy enojado.

—¿Qué paso, Leland? ¿Estás bien? ¿Dónde está Kristen?— preguntó los estudiantes.

Pero era demasiada tarde. Desgraciadamente, no pudieron hacer nada porque Leland tenía un cinturón negro y el solo método de defensa que tenían los estudiantes era un cuchillo de Proctor. Les mató a los tres estudiantes y les puso los cuerpos en el coche. No era una sorpresa que los cuerpos de Jenn y Kristen estaban en el coche también. Pronto Leland regresó a la universidad y les mató a todos los estudiantes en la clase, menos Thadeo, a quien también era un chico rebelde que se volvió malo con su Karate. Después de conquistaron Middlebury, los chicos salieron juntos en la bicicleta de Leland para México DF.